He aquí un diálogo emblemático de una familia minera de la Inglaterra del siglo XIX (o XX o XXI), que retrata la esencia insuperablemente contradictoria del capitalismo:
‚ÄìPor favor, enciende la estufa ‚Äìreclamó el niño que tenía frío.
‚ÄìNo puedo ‚Äìrespondió su madre‚Äì porque falta carbón.
‚Äì¿Por qué? ‚Äìpreguntó el niño.
‚ÄìPorque a tu padre lo despidieron de la mina, no cobró su jornal y no podemos comprar.
‚Äì¿Y por qué lo echaron, mamá?
‚ÄìPorque sobra carbón.